El recorte en la superficie a cubrir con el trigo de este ciclo en la Argentina se ubica hasta el momento en más de 1.000.000 de hectáreas, respecto de la campaña anterior, merma que se reflejará en el volumen final de zafra de este período agrícola.
Además de la crisis y la sequía, a esa caída en la cobertura se suma, como agravante, la menor calidad que se espera de las semillas nuevas, debido a que el implante se llevó a cabo con escaso -casi nulo- aporte tecnológico, a raíz de la suba que experimentaron los insumos esenciales para encarar la siembra del cereal.
Gran parte de los productores rurales decidieron no sembrar ni una sola hectárea de trigo y en la zona de Río Cuarto, Córdoba, desde mayo no hablaban siquiera de la posibilidad de implantar el cereal este año. Más al sur del país, en Tandil, los productores recuerdan los estragos de las heladas tardías que en 2007 les hicieron perder el 65% del rinde del cultivo y en general bajaron un 15% la superficie sembrada con el cereal, con una menor inversión en insumos.
Sobre esto último, vale la pena indicar que los precios de insumos y semillas se estarían transformando en el mayor motivo de pánico de los agricultores argentinos. El fosfato diamónico pasó de 400 a 1300 dólares la tonelada en un año, por ejemplo.
También han incidido en las decisiones de siembra el prolongado conflicto con el gobierno (que aún soterrado, continúa), la intervención oficial sobre el mercado, que ya cumplió dos años, la sequía que afecta a unos 5 millones de hectáreas de la habitual área triguera y el aumento de costos, en un contexto donde el productor sigue sin recibir el precio lleno. Todo ello aporta motivos a los funestos presagios que hablan de futuras importaciones de trigo y harina de trigo para pan pagadas a valores internacionales.
Por si fuera poco, para completar este panorama, cabe recordar que a nivel externo los precios internacionales han bajado, en vista de que la producción más alta de la década, estimada en 656 millones de toneladas (50 millones más que el ciclo 2007/2008) va a ser acompañada por un consumo a nivel mundial de 642 millones de toneladas. Para Pablo Adreani, de AgriPac, la reducción de 1 millón de hectáreas en la Argentina, "equivalente al 17% en la superficie de siembra, daría una producción de 14,4 millones de toneladas, la menor desde 1997". |