El Presidente de EE.UU., Barack Obama, delineó la nueva estrategia que deben seguir General Motors (GM) y Chrysler si quieren recibir los fondos gubernamentales que necesitan para sobrevivir; o de lo contrario, deberán acogerse a la ley de quiebras. Obama afirmó que no dejará que esa industria "desaparezca", pero que tampoco permitirá que ésta viva de ayudas del gobierno. En conjunto, las dos empresas ya han recibido US$ 17.400 millones, y US$ 21 mil millones adicionales estaban condicionados a sus planes de reestructuración.
Pero el último fin de semana el gobierno oficializó que ninguna de las dos compañías logró un modelo de reestructuración que las hiciera viables, denegándoles los fondos. En todo caso, y bajo duras condiciones, les dio más tiempo para que lo consigan.
En sus críticas a ambas automotrices, Obama subrayó como ejemplo a seguir la exitosa reestructuración lograda por la automotriz italiana Fiat.
Chrysler, propiedad del fondo de capital privado Cerberus Capital Management, fue considerada no viable por sí sola por el equipo especial de trabajo designado por el presidente Barack Obama para asegurar la supervivencia de las automotrices estadounidenses y obtuvo 30 días, precisamente para lograr una alianza con Fiat, y en caso de éxito, recibiría US$ 6 mil millones.
Tras el discurso de Obama, ambas firmas anunciaron que alcanzaron un acuerdo general, con el respaldo del Tesoro de EE.UU.
Declaración del Ceo de Fiat
Sergio Marchionne, el CEO del Grupo Fiat mediante un comunicado, manifestó: "Deseo agradecer públicamente al Presidente Obama en nombre de todo el managment del Grupo Fiat por las palabras de aprecio que tuvo en relación al trabajo hecho en los últimos cinco años y por su estímulo para alcanzar una sólida alianza entre Chrysler y Fiat.
"Estamos firmemente convencidos que las tecnologías ecológicas y las plataformas para autos medianos y chicos desarrollados por Fiat jugarán un rol fundamental para construir una relación estrecha entre las marcas del Grupo Chrysler y los consumidores norteamericanos.
Esta alianza no sólo permitirá a Chrysler reforzar la propia solidez financiera, sino que también contribuirá a salvaguardar puestos de trabajo en los Estados Unidos y posibilitará acelerar en modo significativo los esfuerzos para producir vehículos de bajo consumo, permitiendo así un rápido rembolso de los fondos públicos puestos a disposición de la sociedad americana.
"Las conversaciones con la Task Force del Presidente Obama fueron duras pero francas. Estamos convencidos de poder alcanzar un resultado que, asignado la justa prioridad a la restitución de los fondos de los contribuyentes, dará un futuro creíble a este sector industrial que es crucial para la economía. Estamos verdaderamente felices que Fiat pueda jugar un rol clave en este importante esfuerzo".
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