Cuando el martes los 27 mandatarios europeos y los 33 de América Latina y el Caribe se encuentren en la Feria de Madrid para dar comienzo a la VI Cumbre Iberoamericana, tendrán en sus carpetas grandes expectativas y sólo dos o tres acuerdos concretos para celebrar.
Es que la existencia de una agenda paralela, con temas como Cuba y Honduras en el tapete, amenaza con relegar a un segundo plano las discusiones sobre el cambio climático, la nueva arquitectura financiera internacional, las estrategias para salir de la crisis económica global y otros tópicos.
A diferencia de Europa, que llega a la cumbre con una posición común, América lo hace más desunida que nunca: "En Latinoamérica existe una profunda fractura que surca todo el continente y que en buena medida se origina en el proceso hegemónico planteado por la alianza cubano-venezolana", dijo Carlos Malamud, analista del Real Instituto Elcano de España. "Resulta paradójico que en los momentos en que se plantea con mucha más fuerza que en el pasado la necesidad de la integración, nos encontramos con un mayor número de conflictos bilaterales como los planteados entre Colombia y Ecuador o entre Uruguay y Argentina. Y éstos ya no responden únicamente a la vieja dinámica de conflictos fronterizos sino que también tienen que ver con cuestiones económicas, políticas e inclusive ideológicas", agregó.
La presencia de Porfirio Lobo, el nuevo mandatario hondureño electo tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya -invitado oficialmente por España-, ya causó revuelo cuando un grupo de países sudamericanos amenazó con no concurrir a la cita de Madrid si éste también lo hacía. Finalmente, el propio Lobo decidió limitar su asistencia y sólo concurrirá a una reunión de países centroamericanos con la UE el miércoles 19.
"Este ostracismo es extraño, dado que Lobo ganó las elecciones razonablemente libres en noviembre. No puede decirse lo mismo del gobierno de Cuba", comentó el viernes The Economist. Cuba, en cambio, participará de la cita, lo que podría despertar la molestia de algunos países europeos que critican su actuación en derechos humanos y rechazan una posibilidad de diálogo con la isla, como promueve el gobierno socialista español de Rodríguez Zapatero.
Pese a estos conflictos, la cita de Madrid servirá para el reencuentro de varios mandatarios y la presentación de los más nuevos, como el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien aspira a organizar en Chile en 2012 la VII Cumbre UE-América Latina, el mandatario uruguayo, José Mujica (a quien sus médicos le recomendaron no asistir) y la recién electa presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, primera mujer en la historia de su país en ocupar ese cargo.
Entre los que dicen adiós están los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, quien deja el poder el 7 de agosto, y el de Brasil, Luis Inácio ‘Lula' da Silva, quien se marchará el 1 de enero de 2011. El venezolano Hugo Chávez ya anunció que esta vez no podrá ir, y una presencia prácticamente descartada es la del presidente de Cuba, Raúl Castro, quien no ha asistido a ningún encuentro de este tipo.
¿Es imposible el Pacto UE-Mercosur?
Un acuerdo que ponga en contacto a un mercado de 500 millones de ciudadanos con otro de 300 millones parece una gran utopía. Y si bien las negociaciones que sienten las bases para un pacto de ese tipo podrían quedar instaladas en esta VI Cumbre UE-América Latina y el Caribe, las posibilidades de éxito son pocas, según comentó este fin de semana el diario chileno El Mercurio.
"Las conversaciones entre la Unión Europea y Mercosur se arrastran desde 1999 y han estado vinculadas al avance de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha. En 2004 se estancaron debido a fuertes diferencias en los capítulos agrícola e industrial. Para lograr progresos, España dejó de lado Doha y realizó una efectiva labor diplomática con Argentina y Brasil, los dos principales socios del Mercosur (además de Uruguay y Paraguay), y también los más interesados en llegar a un acuerdo", historió el periódico.
"Las posibilidades reales y verdaderas de integración, esas que van más allá de las declaraciones finales de las cumbres, son pocas debido a los problemas internos tanto de los países del Mercosur, como de los europeos", señaló Pedro Isern, cientista político de la Universidad Abierta Interamericana, con sede en Buenos Aires. "Argentina ha estado implementando políticas más bien contrarias al libre comercio, a partir de las intenciones macroeconómicas dictadas en el último tiempo por el gobierno y que están para quedarse", añadió.
"El lobby de los agricultores franceses, quienes no están dispuestos a abrir sus mercados a los productos agrícolas sudamericanos, ha sido otro obstáculo permanente, al que ahora se han añadido los problemas internos de algunos países europeos, como Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda", observó también Isern, quien recordó recientes palabras de Bernard Valero, vocero de la Cancillería francesa: "La UE no puede llevar a cabo negociaciones que puedan poner en riesgo la agricultura francesa y europea". |