La corte de apelaciones estadounidense aceptó el argumento del gobierno argentino de que el tribunal inferior había actuado equivocadamente al haber hecho lugar a una presentación de los demandantes y rechazó el pedido de pago de 2.240 millones de dólares a centenares de inversores que tienen deuda en default de la Argentina, alegando que el tribunal de primera instancia de Thomas Griesa se equivocó al calcular una cifra "inflada".
Este fallo se conoció pocos días antes de que cierre un canje de deuda lanzado recientemente por el gobierno argentino. La corte de Manhattan ordenó al tribunal original, a cargo del juez Thomas Griesa, que considere medios alternativos para establecer pagos que reflejen con más precisión las pérdidas sufridas por los demandantes.
En el fallo, los tres jueces integrantes del tribunal votaron de manera unánime a favor de la Argentina, que ya lleva siete años de litigios en la justicia por la cesación de pagos que declaró en el 2002 por unos 100.000 millones de dólares.
Todo se inició cuando los abogados de ocho grupos de bonistas dijeron que la complejidad de la causa hacía apropiado que Griesa otorgara compensaciones por daños basadas en "estimaciones razonables" sobre los montos totales a los que los tenedores de bonos podrían tener derecho.
El gobierno argentino replicó diciendo que esa estrategia no era adecuada porque podría resultar en cifras infladas y pidió que los reclamos de los inversores sean juzgados de forma individual.
En el fallo, el juez Barrington Parker rechazó la estrategia de Griesa para otorgar compensaciones de entre 95,3 millones y 543,9 millones de dólares para ocho grupos de querellantes. "El tribunal razonó que dar juicios inflados se justificaba porque, dada la tradicional negativa de Argentina de pagar cualquier fallo en su contra, era improbable que los demandantes recuperaran los recursos", escribió Parker.
"Independientemente de cuán práctico sea este enfoque, nosotros concluimos que era inadecuado" porque creó una "desconexión" que podría resultar en el pago de daños "astronómicos" en relación con el perjuicio sufrido, señaló el juez en el fallo.
Griesa había ordenado el lunes pasado el congelamiento sobre unos 2.430 millones de dólares en activos que posee el Banco de la Nación Argentina (BNA) en Estados Unidos. La suma apuntaba a cubrir un pago potencial sobre los 2.240 millones de dólares originales más intereses.
Argentina se declaró en cesación de pagos por unos US$ 100.000 millones en deuda al comenzar el año 2002. Cerca de US$ 18.300 millones de esos bonos están todavía en manos de inversionistas, muchos de los cuales demandaron al país ante tribunales internacionales. Estas demandas obstaculizaron los intentos del gobierno argentino por volver a los mercados internacionales de crédito.
En un esfuerzo por abrir el camino de vuelta a los mercados, las autoridades económicas argentinas lanzaron un canje de deuda con el fin de "limpiar" la mayor cantidad posible de bonos en circulación. |