De acuerdo al último ranking publicado por la revista Forbes, ExxonMobil, Royal Dutch Shell, British Petroleum, Chevron y Total ocupan puestos dentro de las diez empresas más grandes del mundo según ingresos.
Esta presencia es aún mayor en el listado de empresas con mayores utilidades: siete de las diez empresas más rentables del mundo son petroleras.
La situación hace diez años era bastante distinta: sólo Exxon y Royal Dutch Shell figuraban dentro de las diez empresas más grandes del mundo. En ese entonces, General Motors y Ford lideraban el listado y los conglomerados industriales japoneses ocupaban la mayoría de los primeros puestos.
Pero las fusiones y mayores rentas dentro de la industria han cambiado este panorama. En 1998, Exxon y Mobil eran dos empresas diferentes, restantes de la Standard Oil Company que el Senado estadounidense había disuelto en 1911.
En 1998, Mobil era la vigésima cuarta compañía más grande del mundo con ingresos de US$ 58 mil millones. El 30 de noviembre de 1999, Exxon y Mobil lograron fusionarse para convertirse en el ExxonMobil Corporation, compañía que logró el tercer puesto al año siguiente.
Chevron y Texaco también eran empresas separadas, con rentas de US$ 35 mil millones y US$ 45 mil millones en 1998. Chevron, otra empresa del Standard Oil Company, se fusionó con Texaco el 2001 para crear la Chevron Corporation. La fusión recaudó la octava mayor renta del mundo el 2002, y ahora ocupa el quinto lugar con ingresos de US$ 203 mil millones.
Cuestionadas por la crisis energética y los precios récord de petróleo que han propulsado sus ganancias, las empresas petroleras sostienen -sin embargo- que ellas no tienen nada que ver. Frente a una audiencia en el Senado estadounidense, los ejecutivos de varias empresas acusaron a la especulación como la culpable detrás de los precios. Los ejecutivos de Exxon, Shell, BP, Chevron y ConocoPhillips han defendido sus ganancias diciendo que están invirtiendo fuertemente en incrementar la oferta de petróleo y en el desarrollo de nuevas tecnologías.
Además sosttuvieron que requieren de un fuerte estado financiero para enfrentar la nacionalización de hidrocarburos en varios países y para competir contra empresas estatales en otros. El año pasado Exxon, por ejemplo, perdió reservas de 425 millones de barriles cuando el gobierno venezolano nacionalizó su proyecto de Cerro Negro. Y Shell junto a British Petroleum, por su parte, han tenido que ceder el control mayoritario que tenían en varios de sus proyectos en Rusia a la estatal Gazprom.
|