Según un comunicado de ambas empresas difundido este lunes, después de resistir a la ofensiva de InBev durante un mes, el consejo de administración de Anheuser-Busch, propietario de la conocida cerveza Budweiser, terminó por aceptar una oferta mejorada, de unos 70 dólares en efectivo por acción Anheuser-Busch, contra 65 dólares en la oferta inicial.
La unión de las dos cerveceras dará la luz a una nueva empresa llamada 'Anheuser-Busch InBev', una entidad que representará una facturación anual de 36.000 millones de dólares y 460 millones de hectolitros de ventas, con marcas de gran éxito como Stella Artois, Beck's y Budweiser.
Este acercamiento significa también el fin de casi 150 años de independencia para Anheuser-Busch, cuya sede se encuentra en Saint Louis, en el Estado de Missouri (Estados Unidos). Considerando la cifra de negocios, el nuevo líder mundial de la cerveza figurará también entre los cinco mayores grupos mundiales de productos de gran consumo, incluidos todos los sectores, según el comunicado conjunto de ambas empresas publicado este lunes por la mañana.
Hasta ahora, el mercado mundial de la cerveza estaba dominado por tres rivales de una talla comparable: InBev, nacido de la fusión en 2004 del gigante belga Interbrew y del brasileño AmBev, el británico SABMiller, y Anheuser-Bush, líder en Estados Unidos con un 48,5% del mercado y propietario de la célebre cerveza rubia Budweiser.
Muy por detrás del nuevo gigante se sitúa ahora el número dos del sector, SABMiller, con 21.000 millones de dólares de cifra de negocios y 216 millones de hectolitros de cerveza vendidos cada año. Si es aprobado por los accionistas de ambos grupos y por las autoridades competentes, el acuerdo pondría fin a un proyecto que amenazaba con envenenarse.
Las negociaciones se habían complicado recientemente, y ambos grupos se dirigieron a las autoridades reguladoras y a la justicia estadounidense.
Sin embargo, las discusiones avanzaron en los últimos días gracias al apoyo de importantes accionistas de Anheuser-Busch, entre ellos el influente multimillonario estadounidense Warren Buffett, favorables a la adquisición.
La familia fundadora, en su mayoría hostil a la fusión, no tenía apenas medios para oponerse a la oferta del grupo belgo-brasileño, puesto que sólo poseía un pequeño porcentaje del capital. El grupo fusionado será dirigido por el jefe de InBev, Carlos Brito. |