El pacto, cuyo texto se terminó de elaborar a finales de enero, fue firmado por los líderes de 25 de los 27 países del bloque.
La canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el pacto es necesario para la estabilidad y el crecimiento de la región y que representa un hito para la UE.
"Ahora estamos haciendo por primera vez lo que es necesario para garantizar un nuevo crecimiento en Europa", dijo cuando se dirigía hacia la reunión de jefes de Estado y de gobierno europeos.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, dijo que tendrá un impacto "profundo y duradero" en las políticas y ayudará a prevenir una repetición de la crisis de deuda. Pidió a los líderes europeos que actúen rápido para persuadir a los parlamentos nacionales —y los votantes— para que ratifiquen el pacto.
Irlanda dijo esta semana que celebraría un referéndum antes de adherir al pacto, que obliga a los países a incluir en sus constituciones provisiones para el equilibrio presupuestario y permite duras sanciones para aquellos que incumplan las normas.
El país que no ratifique el tratado no podrá acceder a los fondos de rescate de la región a partir de la primavera de 2013.
Reino Unido y la República Checa anunciaron terminantemente que no lo firmarán, lo que forzó a otros líderes a llegar a acuerdos intergubernamentales ante la imposibilidad de modificar la legislación de la Unión Europea.
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