El titular de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Santo Ramírez, señaló que antes de avanzar con el desarrollo de los megacampos que van a proveer gas a la Argentina el gobierno boliviano necesita que Buenos Aires garantice la capacidad de transporte.
Por otra parte, si la Argentina no diese garantías formales de que pagará el gas que prevé importar -a través de Enarsa- y de que construirá en tiempo y forma el Gasoducto del Nordeste, Bolivia no aumentará la producción del fluido para cumplir las obligaciones asumidas.
Estas condiciones fueron planteadas por Ramírez en vista de que el gobierno argentino les viene prometiendo desde julio a las agencias energéticas provinciales de Salta, Formosa y Chaco la apertura de la licitación de propuestas para construir la obra, pese a que la recepción de ofertas está suspendida sin fecha cierta.
Expertos del sector transporte de gas han señalado que "hoy el proyecto es inviable en materia de recursos", pese a que, según el acuerdo para la venta de fluido firmado en junio de 2006 por el entonces presidente Néstor Kirchner y su par Evo Morales, la apertura de la licitación de la obra completa sería en mayo de 2008, y el inicio de los trabajos debía darse a fines de este año. Los expertos dudan que pueda realizarse el ducto que unirá Yacuiba y Santa Fe para que desde el Altiplano lleguen los 27,7 millones de metros cúbicos diarios acordados para 2014.
"La conflictividad en Bolivia impone posponer los plazos. Ellos necesitan desarrollar más reservas para cumplir con sus compromisos de exportación y no se puede encarar seriamente un proyecto con dudas sobre el futuro suministro", explicó Daniel Montamat, ex secretario de Energía.
Hoy, Bolivia sólo cumple con un 30% del volumen prometido para la época, aunque los más optimistas aseguran que "tres años antes de la fecha tope del acuerdo de suministro, podrían llegar cantidades menores a través de TGN, inicialmente, y luego por el nuevo gasoducto".
Metanol
El consultor en energía e hidrocarburos y gerente de una influyente cámara comercial en Santa Cruz, Boris Gómez Úzqueda, expresó la "necesidad y urgencia" de formalizar alianzas público-privadas para estudiar la industria del metanol, aunque reconoció que las actuales circunstancias "imposibilitan y descalifican al país" de ir adelante en este tipo de emprendimientos.
El ejecutivo enfatizó que "el sector energía e hidrocarburos es el más perjudicado por esta ingobernabilidad que hay" en Bolivia. En otro orden vio como "muy complicado" que en el país "surjan modelos empresariales de industrialización del gas", entre otros para la obtención de metanol, porque según Úzqueda "la industrialización no se puede llevar adelante en ambientes caldeados". |