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POR LO MENOS DURANTE ESTE AÑO

España no creará empleo ni contendrá el déficit

El discurso optimista del presidente del Gobierno español sobre la evolución de la economía del país, expuesto y aplaudido en el Congreso, no tardó mucho en darse de bruces con la realidad de Bruselas: la Comisión Europea le pidió nuevos ajustes porque, la recesión será tan dura como en 2012.

22/2/2013



Según la Comisión Europea, la destrucción de empleo en España podría llevar este año la tasa de paro al 27%; y el déficit público, a falta de nuevos ajustes, se mantendrá en el entorno del 7% tanto este año como el próximo.

Tampoco es verosímil llegar a una fase ascendente de crecimiento en 2014 después de una “suave pendiente” recesiva este año; y, aunque la Comisión nada dice en las previsiones que acaba de dar a conocer, todavía hay que confirmar la hipótesis de que en 2012 el déficit ha bajado del 7% del PIB.

El Gobierno trabaja con un calendario político-económico de conveniencia que, en opinión de muchos, tiene poco que ver con la realidad.

En los cálculos de Rajoy y La Moncloa, 2013 sería el año en el que se toca fondo, por emplear la descripción al uso; en 2014 y 2015 quedaría tiempo para generar empleo y llegar así a las elecciones.

Pero, según editorializa hoy el diario El País sobre estos datos, no estamos ante un cálculo, sino ante una ensoñación: durante 2013 seguirá destruyéndose empleo (entidades financieras, Iberia) y después del terrible choque de más de 10 trimestres de recesión, lo más probable es que en 2014, aunque la economía haya tocado fondo, no se despegue mucho de él.

Los economistas más prudentes -dice el periódico- estiman que la recuperación, es decir, un crecimiento con empleo neto, no llegará hasta 2016.

Bruselas tiene claro que el ajuste debe continuar, al menos como norma regulativa, pero las dificultades presupuestarias y sociales son muy difíciles y, para prolongar las restricciones, el gobierno tendría que mantener la suba de impuestos prevista para un año (IRPF), subir el IVA más allá del 15 % actual, elevar la imposición indirecta en alcohol y combustibles y poner en marcha un nuevo plan de recortes del gasto que tocará ya nervios sociales muy dolorosos, desempleo y pensiones, por ejemplo.

La única ventaja es que las autoridades europeas parecen dispuestas a aplicar con flexibilidad los programas de ajuste, es decir, ampliar los plazos y conceder ventajas de política monetaria.

De modo que la condición principal para sobrevivir a otro ejercicio económico pésimo es no perder la cabeza, como se hizo en los primeros meses de 2012, y planear un programa financiero creíble que restablezca definitivamente la estabilidad a finales de año.

En tal plan deben aparecer una reforma fiscal bien articulada, que no cargue exclusivamente el peso del ajuste sobre el IRPF o lastre penosamente el IVA, sino que se extienda a un cambio radical en el impuesto de sociedades, y una nueva estrategia contra el fraude; y detenerse a analizar los costos en inversión y empleo que supone cada programa de gasto que se suprime.

Al menos, que los errores de 2012 no vuelvan a cometerse este año.


 

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