Así se indica en un comunicado oficial difundido este viernes por medios brasileños, donde se puntualiza que, en un intento por evitar pérdidas en el sector, "el objetivo de la medida es garantizar el precio mínimo al productor rural" y evitar que les sea afectada su renta.
La cosecha del cereal, que ya comenzó en algunas regiones de Paraná, el mayor estado productor, está estimada en 5,4 millones de toneladas, según informó el diario económico brasileño Valor Económico citando datos de Safras&Mercado.
Las medidas que impondrá el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva cubrirán hasta 1,7 millón de toneladas de cereal, el equivalente al 30 por ciento de la producción nacional de esta temporada.
Según un comunicado de las autoridades económicas, las medidas buscan garantizarle al productor rural el precio mínimo, que es de 18 dólares por saco de 60 kilos, y evitar que su renta se vea afectada. "La decisión de apoyo al trigo se debe a la reciente caída del precio internacional del grano y al inicio de la cosecha en el estado de Paraná", explica el texto.
Uno de los propósitos de la medida consiste en reducir la dependencia brasileña del cereal importado, principalmente desde la Argentina. Por eso, el gobierno adquirirá la producción con compras directas a productores y cooperativas, ofertará contratos de opciones de ventas y subastas, y enviará producción para los estados del norte y el nordeste del país.
En la Argentina (que vendía hasta hace poco entre 4 y 6 millones de toneladas anuales de trigo al Brasil) la decisión brasileña provocó un nuevo sobresalto entre productores y exportadores, aunque algunos reconocieron que "nosotros no le pedimos permiso a Brasil cuando pusimos las retenciones ni cuando cerramos las exportaciones de trigo. Ahora no va a venir Lula a preguntarnos si lo dejamos subsidiar su propio trigo".
La mayor exportadora de trigo argentino a Brasil es Bunge, que abastece a sus molinos en ese país. El consumo brasileño de trigo se estima en más de 11 millones de toneladas anuales. |