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EL NIVEL DE ENDEUDAMIENTO SUBIÓ 40% DESDE LA CRISIS DE 2008

Mayor deuda global amenaza la economía mundial

En lugar de resolver los desbalances que provocó la última crisis financiera, gobiernos, empresas y hogares han recurrido a más deuda para financiar su recuperación. La deuda global alcanzó hasta el año pasado los US$ 200 billones (millones de millones), equivalentes a 286% del PIB mundial de 2014.

27/7/2015

Hay pocas cosas en común entre Pekín, Atenas y San Juan de Puerto Rico. Pero hace pocas semanas estas tres capitales compartieron los titulares de la prensa mundial y la atención del mercado, y en todos los casos la razón fue la misma: una crisis de deuda.

Grecia se apresta a negociar un tercer rescate, aunque el FMI ya ha advertido que se requiere además un recorte de su deuda pública; algo que el gobierno de Puerto Rico ya advirtió: su deuda es impagable. En China, el gobierno y el banco central tuvieron que inyectar US$ 483.000 millones para contener un derrumbe del mercado bursátil, en gran parte alimentado por deuda.

Con las tasas de interés de los principales bancos centrales globales casi en cero desde hace seis años, el mundo ha hecho poco por resolver el problema que lo llevó a la última crisis financiera. Por el contrario, los bancos centrales de las principales economías del mundo han inyectado unos US$ 7 billones (millones de millones) de liquidez al mercado, a través de compras de bonos (deuda) y créditos con bajos o nulos intereses para los bancos.

Según datos de la consultora McKinsey, la deuda a nivel global alcanzó hasta el año pasado los US$ 200 billones (millones de millones), equivalentes a 286% del PIB mundial de 2014. Si se divide por la población mundial, cada habitante tendría una deuda de US$ 27.260. La cifra representa un aumento de 40% o US$ 57 billones desde 2007, antes de que explotara la burbuja inmobiliaria estadounidense, tras el colapso de las hipotecas subprime (de alto riesgo).

La política de tasas bajas

Cuando la crisis subprime se convirtió en una crisis financiera y luego en una recesión mundial, analistas, académicos y premios Nobel culparon al excesivo endeudamiento. Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal (Fed) por entonces, pasó de héroe a villano por haber mantenido las tasas de interés a niveles bajos durante la primera parte de la década del 2000.

La medida, antes aplaudida como una de las razones tras el crecimiento de la economía estadounidense, fue pronto criticada. Lo mismo pasó en España y Reino Unido, Irlanda y hasta Islandia, cuando industrias inmobiliarias y financieras, construidas a base de endeudamiento, comenzaron a colapsar.

En febrero pasado, entrevistados por el diario chileno El Mercurio, el premio Nobel Robert Shiller y el editor económico de Financial Times, Martin Wolf, coincidieron en señalar el alto nivel de endeudamiento como el principal problema económico de largo plazo.

Shiller incluso dedicó en la última edición de su libro, "Exuberancia Irracional", un capítulo a una burbuja en el mercado de deuda, y Wolf ha señalado que tarde o temprano el mundo deberá hacer frente a su alto endeudamiento, porque las tasas de interés no pueden estar en "cero" para siempre.

"Hay desbalances fundamentales entre la oferta y la demanda global, que yo creo estuvieron detrás de la última crisis y que no han sido resueltos. Por eso hemos tenido que depender del gasto público y del excepcional estímulo monetario para sostener la demanda", advirtió Wolf.

Las cifras de McKinsey lo confirman, y la consultora añade que mientras la deuda de empresas y hogares ha aumentado en 35%, la deuda pública ha crecido un 75%, con el alza especialmente concentrada en las economías desarrolladas, que han financiado con dinero público los salvatajes y el repunte de los índices de crecimiento.

Esa es la principal diferencia con los mercados emergentes, donde -salvo excepciones- el aumento de la deuda se concentra en el sector privado.

"Modelo de crecimiento sostenido por la deuda"

"Las tasas de interés excepcionalmente bajas han alimentado un modelo de crecimiento defectuoso, sostenido por la deuda", advirtió el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), organismo que agrupa a los bancos centrales del mundo. En su último reporte anual, publicado el mes pasado, el BIS advirtió que esta política monetaria ha llegado a su límite y también anticipó que los mercados emergentes podrían ser los más golpeados por la normalización de las tasas de interés en el mundo desarrollado, especialmente por la Fed, debido a la apreciación del dólar, que es la moneda que predomina en los créditos y bonos.

Los banqueros centrales del mundo emergente se han mostrado confiados en que el golpe no será tan fuerte y lograrán sortear la crisis. Pero persiste la duda acerca de si el mundo está preparado para soportar una nueva crisis, o más bien si está preparado para comenzar a crecer de verdad y dejar de vivir de la liquidez que inyectan los bancos centrales y del endeudamiento.

La deuda a nivel global alcanzó hasta el año pasado los US$ 200 billones (millones de millones), equivalentes a 286% del PIB mundial de 2014, según datos de McKinsey. Si se divide por la población mundial, cada habitante tendría una deuda de US$ 27.260.



 

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