El titular de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), Armando Boudou, salió al cruce de declaraciones de los legisladores de la oposición, quienes han manifestado sospechas de que el gobierno utilizará esos fondos para sus propios intereses electorales.
El funcionario les respondió: "Ustedes van a ver que la administración estatal cumplirá con sus promesas". Y añadió: "El desafío de aquí hacia adelante es lograr y demostrar que nadie va a manotear la plata de los jubilados, que esta se va a utilizar con racionalidad y profesionalismo para inversiones de largo plazo de mano de obra intensiva y para sostener la economía de la Argentina en el período que viene".
Boudou, en diálogo con una emisora privada semioficialista, admitió que "este es un cambio muy importante y profundo de la administración de una gran cantidad de fondos", pero dijo que espera que "las dudas se vayan disipando a medida que actuemos".
La noche de la víspera el Senado sancionó la reforma del sistema previsional argentino, una ley que implicará la desaparición de la jubilación privada y las AFJP y la extraordinaria transferencia de 74.000 millones de pesos a manos del gobierno de Cristina Kirchner a partir del 1° de enero de 2009.
Además de la fabulosa cifra en poder de las administradoras privadas, la desaparición del sistema de capitalización también le reportará a la Casa Rosada un flujo anual de 15.000 millones de pesos, constituido por los aportes que hasta ahora recibían las AFJP de sus afiliados.
El funcionario explicó que, a partir de ahora, "hay un nuevo inversor institucional en la Argentina, que es la Anses, a través de los fondos que le vienen de las AFJP. Pero estos fondos -destacó- ya vienen invertidos y nosotros no vamos a salir a lo loco a deshacer posiciones, sino que vamos a cuidar el valor de estas inversiones que ya existían", dijo Boudou en diálogo con otra radioemisora.
El proyecto estatizador fue aprobado por 46 votos a favor y 18 en contra, con el respaldo mayoritario del kirchnerismo y el apoyo de fuerzas aliadas como el socialismo.
A partir de la entrada en vigor de la ley jubilatoria aprobada, los 9.530.000 trabajadores afiliados al sistema de capitalización que administran las AFJP -de los cuales sólo 3,7 millones aportan efectivamente cada mes- pasarán automáticamente a formar parte del régimen de reparto que gestiona la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
Según el diario La Nación, al aportante, futuro jubilado, le quedan dos cosas por hacer:
1) Presentarse en la Justicia, no para reclamar la devolución de los fondos, que el Estado no le reintegrará jamás, sino para solicitar que se reconozca que los aportes que hizo hasta ahora integran su derecho de propiedad y, de eso modo, tener alguna expectativa a recobrarlos en el futuro.
2) Creer y tener fe de que alguna vez el Anses cumplirá con la promesa de pagar buenas jubilaciones, pero todo indica que eso no ocurrirá nunca. Hasta ahora, los jubilados cobraron ingresos magros y, para obtener alguna mejora, tuvieron que ocurrir, de a cientos de miles, a la Justicia. Nada indica que el Estado no los vaya a estafar de nuevo. |