Se trata de todo un golpe que nadie esperaba, y que refleja la capacidad de estos fondos para escapar del incendio. Y, en el proceso, algunos, como Olivier Sarkozy, medio hermano del presidente francés Nicolas Sarkozy, han salido ganando mucho.
Olivier Sarkozy, que ha convertido su nombre en un mucho más anglosajón Oliver, fue fichado en marzo por el fondo Carlyle. En ese fondo Sarkozy junior, que apenas tiene 37 años, es junto con el ex subsecretario del Tesoro de EEUU, Randal Quarles, codirector del Grupo de Servicios Financieros Globales, un nombre arcano que en realidad indica que Carlyle quiere entrar en el capital de empresas financieras.
Es algo para lo que Olivier Sarkozy tiene sobrada experiencia, dado que ha asesorado a una serie de empresas en varias fusiones multimillonarias en UBS, el banco en el que trabajaba hasta ahora. Y eso es lo que parece buscar Carlyle, un grupo que tiene o ha tenido una increíble nómina de políticos y ex políticos a su servicio, desde los Bush -padre e hijo- hasta el ex primer ministro británico, John Major. También ha pasado por la empresa Shafig bin Laden, el hermano mayor de Osama.
El que Carlyle vaya a por los bancos no es más que la confirmación de la actual tendencia en el sector. El grupo TPG, que hace un año quiso comprar Iberia, ha adquirido el 25% del capital de Washington Mutual, la mayor cooperativa de crédito de EEUU, por 4.500 millones de euros, y ha entrado también en el capital del banco regional británico Branson & Bingey.
Y el mercado está especulando con una posible oferta de Blackstone, el número uno del capital-riesgo, para entrar en el capital de Lehman Brothers, el cuarto mayor banco de inversión de EEUU, que el lunes 16 declaró unas pérdidas de 1.800 millones de euros.
Ciertamente, el capital-riesgo (private equity) ha escapado a la crisis del crédito que estalló el año pasado, y lo hace comprando a los bancos que le prestaron dinero. Algo más que notable en un sector famoso por su endeudamiento. Los fondos han logrado continuar operando en gran medida gracias a la proliferación de los mezzanine providers, o sea, instituciones que financian operaciones en las que la garantía no son activos físicos, sino las expectativas de beneficio de la empresa adquirida. Pero si el capital-riesgo sigue en marcha no es sólo por la afluencia de capital a sus fondos.
También lo es por el cambio de estrategia que han adoptado. Ahora las grandes operaciones -como las compras de los casinos Harrah's, la cadena de jugueterías Toys R Us o el fabricante de automóviles Chrysler- ya no se estilan, porque se financiaban sobre todo con deuda. La clave está en entrar en medianas empresas mediante operaciones con poco apalancamiento.
Y, si ninguna de esas estrategias funciona, el capital-riesgo siempre puede seguir inventando negocios. Ahí está el plan de Colony Capital, propietario del hotel Hilton de Las Vegas, que quiere que el virtualmente arruinado Michael Jackson actúe con regularidad en ese establecimiento, igual que hizo Elvis en sus últimos y decadentes años. |