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LOS COMMODITIES HAN PERDIDO 60% DE SU VALOR ESTE AÑO

Operadores de materias primas sufren sus apuestas

 

Durante años, el reservado club de los mayores operadores de commodities del mundo prosperó con la volatilidad y las diferencias de precios en las materias primas que negocian, para presentarse a sí mismos como intermediarios ágiles capaces de obtener ganancias sin importar si los mercados subían o bajaban.

 
Hoy en día, muchas de esas firmas funcionan diferente y ello está provocando una inusual penuria en medio del derrumbe del mercado de las materias primas.

Durante la década de auge de los precios de los commodities, muchas de estas empresas invirtieron miles de millones de dólares en minas, oleoductos y terminales de almacenamiento. Se suponía que esas apuestas ayudarían a las corredoras a entender mejor la oferta y la demanda, y a la vez a proporcionar a sus pisos de operaciones una constante fuente de suministro. Sin embargo, los nuevos activos también aumentaron su exposición a la caída de los precios en los mercados en los que ganaron presencia física.

No obstante, es difícil medir cuánto más expuestos están, ya que muchos de los mayores operadores aún son de capital cerrado y divulgan poca información. Incluso las divisiones de corretaje de grandes empresas que cotizan en bolsa, como Glencore PLC, con sede en Baar, Suiza, y Noble Group Ltd. de Hong Kong, son difíciles de valorar debido a que tienen muy pocos pares.

“El problema es que hay una opacidad en torno al negocio de corretaje que lo hace difícil de modelar”, dice Paul Gait, analista de Sanford C. Bernstein citado por The Wall Street Journal. “Cuando uno tiene una mina, se puede calcular minuto a minuto lo que vale la mina. Es mucho más difícil hacer eso con un negocio de corretaje”.

Una de las firmas más golpeadas en la reciente agitación en los mercados ha sido Glencore, que bajo la dirección de su presidente ejecutivo, Ivan Glasenberg, salió a bolsa en 2011 y en 2013 se convirtió en una de las mayores mineras diversificadas del mundo con la compra de Xstrata. Sus acciones se han precipitado este año ante la caída de los precios de la mayoría de las materias primas que extrae, un alto nivel de deuda y preocupaciones sobre su calificación de grado de inversión, la cual debe conservar para mantener bajos sus costos de corretaje.

Desde el inicio del año, los títulos de Glencore han perdido cerca de la mitad de su valor. La semana pasada, la empresa divulgó una caída interanual de 29% en las ganancias relacionadas con la minería en el primer semestre e indicó que obtuvo una ganancia de US$1.200 millones en su división de corretaje. De todas maneras, rebajó su previsión para todo el año en esa división a entre US$2.500 millones y US$2.600 millones, pese a que Glasenberg había asegurado en marzo que serían de entre US$2.700 millones y US$3.700 millones “sin importar lo que sucediera con los precios de los commodities”.

Glencore es “ahora un gran actor en la producción de metales y carbón, y su desempeño es impulsado más por el lado minero que por el lado de corretaje”, señaló Craig Pirrong, profesor de finanzas de la Universidad de Houston. Glencore no quiso comentar.

Tradicionalmente, firmas comerciales como Glencore, Trafigura Beheer BV y Vitol Group, han actuado en gran parte como intermediarios, trasladando cargamentos de cobre, carbón y petróleo alrededor del mundo. Sus ganancias provenían de la identificación de disparidades en los precios en diferentes lugares y momentos. Eso significaba que los períodos de volatilidad podían resultar altamente rentables. La caída de los precios reduce los costos de capital operativo y las fluctuaciones en los mercados solían proporcionar oportunidades de corretaje más variadas.

En gran parte, esa sigue siendo la idea. Pero las compañías también se han expandido hacia activos físicos que las exponen más al descenso de los precios.

Las acciones de Noble, otra compañía castigada duramente por el derrumbe de los commodities, han perdido 60% de su valor este año. Noble salió a bolsa en 1997, pero a diferencia de Glencore, se ha resistido a convertirse en dueña de activos productores. La razón de su sufrimiento es otra: los inversionistas han perdido la confianza en su contabilidad.