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Opinión

POR AGUSTIN RANGUGNI

EEUU: Recesión, elecciones y cambios políticos

La actual crisis financiera ha provocado además de un terremoto, un interesante debate político que puede derivar en un cambio en las tendencias actuales en Occidente y se encuadra en la larga campaña presidencial estadounidense.

6/10/2008

El alza de las hipotecas ha traído una importante crisis inmobiliaria, con miles de personas incapaces de hacer frente a las hipotecas y perdiendo sus viviendas, y por otro lado, meses atrás, desde Wall Street se señalaban las peligrosas pérdidas que arrastraban algunas empresas y que podía tener consecuencias fatales para el mercado financiero del país.

Una de las claves de la crisis ha sido la ineficiente regulación general, que ha permitido la actuación de los llamados brokers hipotecarios y de algunos bancos también en torno a la concesión de hipotecas y préstamos, no sujetos a regulación alguna, situación generada por instituciones e individuos no sujetos a control y capaces de realizar actuaciones negativas de graves consecuencias sociales.

Esta situación económica financiera ha generado el rechazo de buena parte de la población de clase media. Según una reciente encuesta, "tres cuartas partes de la población piensan que los ricos son cada vez más ricos y que los pobres lo son más pobres".

Más allá de las consecuencias económicas que se producirán como resultado de esta crisis también se registrarán efectos en el ámbito político donde se percibe un auge del llamado voto populista, y un evidente aumento del ya existente recelo hacia el gobierno federal en muchos estados del país.

Así, la economía se ha situado como el eje central de la campaña, desplazando otros temas como seguridad nacional, sanidad, la guerra en Irak y Afganistán, la energía y el calentamiento global.

Uno de los acontecimientos que más ha sorprendido a los observadores políticos ha sido el rechazo del Congreso norteamericano (tanto demócratas como republicanos) a la propuesta conjunta para solventar la crisis y avalada por el presidente Bush, los candidatos presidenciales y las cúpulas dirigentes de ambos partidos políticos.

Evidentemente el voto negativo de esos congresistas ha obedecido a diferentes motivos, y al mismo tiempo ha generado un debate del sistema político en EEUU.

Muchos representantes ven en el enfado popular un peligro a su futura reelección, y han optado por preservar sus propios intereses aún a costa de romper la disciplina de partido, observando que el pueblo estadounidense molesto, amenaza con no reelegir a los congresistas que auxilien a los bancos mal gerenciados a costa de nuevos impuestos. 

Los posibles escenarios futuros también son centro de atención de las especulaciones. El mejor escenario sería aquel que acabara con la impunidad de esa élite tecnócrata-financiera que especula y se enriquece a costa de la mayoría de la población. Pero es poco probable que de momento se materialice una situación como esa.

Finalmente está el escenario más probable, que se forjará en torno a un nuevo acuerdo entre los representantes políticos estadounidenses que intentará detener a corto y medio plazo los augurios más negros creados por la crisis.

John McCain, Barak Obama y el compañero de fórmula del candidato demócrata, Joe Biden, todos senadores, votaron el pasado miércoles por el paquete económico que -se especula- ayudará a superar la crisis económica que vive el sector financiero estadounidense . 

Barak Obama hizo un llamado al secretario estadounidense del Tesoro, Henry Paulson, -quien debe aplicar el plan-, a asegurarse de que "se proteja a los contribuyentes" y se eviten futuros embargos de viviendas. 

Mientras tanto, se filtra la cercanía de las elecciones. Un último sondeo realizado por el Washington Post y la cadena ABC News señala que Obama está más preparado para hacerle frente a la crisis financiera de Wall Street que su rival el senador por Arizona, John McCain.

El candidato demócrata -según la encuesta- tendría una ventaja de nueve puntos sobre su rival republicano en su carrera a la presidencia en medio de la crisis financiera.

La crisis financiera -señala la medición- precedida del colapso de los mercados mundiales se ha convertido en una cuestión prioritaria para los estadounidenses de cara a las elecciones a la Casa Blanca el próximo 4 de noviembre.

"McCain gana con la guerra, Obama gana con la crisis financiera, y Bush controla la Casa Blanca hasta enero de 2009." aseguran algunos medios.

Simultáneamente los ciudadanos reclaman instalar un gran debate acerca del papel del Estado y rechazan el "capitalismo de Estado". 

Mientras, la campaña politica sigue su rumbo, a pesar de los condicionantes generados estas semanas, los candidatos se centrarán en conquistar el llamado voto indeciso, que tras la crisis ha pasado del 6,3% al 8,8% del electorado. Junto a ello intentarán amarrar también el voto volátil que se mantiene en los últimos comicios.


Tanto Obama como McCain continuarán con sus esfuerzos por hacerse con un estado que anteriormente haya votado a su rival, por ello se están centrando cada uno de ellos en los llamados "estados clave". El candidato demócrata ha viajado sobre todo a Florida (10 veces), Ohio (9), Virginia (8), Pensilvania (7) y Missouri (7). En los dos primeros intentará recortar la pequeña diferencia que aún le saca McCain. Mientras que éste ha hecho lo propio en Ohio (12 visitas), Pensilvania (12), Florida (8), Michigan (7) y Missouri (6), con especial atención a los dos primeros, donde se quiere aprovechar de la crisis interna y los escándalos públicos que persiguen a sus rivales en esos estados.


A la vista de ello parece evidente que una de las peleas más reñidas la vamos a encontrar en torno al estado de Ohio, que junto a Virginia (para Obama) y Michigan (para McCain) pueden desnivelar la balanza electoral hacia un lado u otro

La intervención gubernamental a través de grandes sumas de dinero, aprobadas por el Congreso, va a condicionar la política del próximo presidente. McCain verá difícil mantener sus propuestas en torno al recorte de impuestos para las clases medias, mientras que Obama ya ha anticipado que "no introducir cambios en el programa inicial sería irresponsable", en referencia a su apuesta original de una asistencia sanitaria universal. En ambos casos la crisis la van a acabar pagando las clases más desfavorecidas y las clases medias, la mayoría de la población.

Aunque la economía de EEUU aún soporta con facilidad la nueva deuda que implican los auxilios (el nuevo nivel de deuda fiscal no llegaría al 30 % del PIB y es menor al de los países europeos), endeudar más al país a largo plazo implicará aumentar las tasas de interés y los impuestos. Esto significaría una reducción profunda del consumo. Las empresas sufrirán bajas pronunciadas en ventas y utilidades. Sus acciones y bonos perderán valor en la medida que aumenten las tasas de interés.  

El problema ahora va más allá de la crisis financiera. Las economías del mundo están preocupadas por los efectos sobre el crecimiento de la actividad económica y la generación del empleo. Lo que sí está claro, es que Wall Street ya no será el mismo que conocíamos. Importantes actores y empresas emblemáticas salen del mercado y se abre un nuevo escenario de negocios donde una mayor regulación y manejo prudente se impone.

Lo que sí es cierto es que mientras algunos permanecen enfrascados en su pelea electoral, millones de norteamericanos están muy preocupados por su vivienda, sus hipotecas, su puesto de trabajo, el precio de los alimentos y  la gasolina, verdadero drama de su quehacer diario.

Sin duda, demandará  varios años recuperar la economía estadounidense. 


Lic. Agustin Rangugni
Presidente Radio Miami Int'l. (www.radiomiami.us) 

 
 

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